Copas al son del bombardeo
7 Enero 2010 por Manuel MFresnoPor más que les cueste entender y creer lo que les cuento, Beirut sigue siendo el destino más atractivo del planeta. Y no porque nos atraiga el riesgo, las bombas, o los restos de un demasiado prolongado maltrato, si no más bien porque sigue abanderando el título de capital más sexy del planeta. Un sinsentido si resaltamos el tópico de que prácticamente todos creemos que no se nos ha perdido nada en esa ciudad. En ello reside precisamente la noticia, en que sólo unos pocos –los suficientes para aportar ese ingrediente externo que la convierte en el destino más cool- conocen esa cualidad;, y lo emocionante, divertido y caliente, que puede ser pasar unos días de descanso recorriendo La Corniche o alojándose en el estiloso hotel L’Albergo.
Nada puede explicar razonablemente lo que allí sucede, salvo que el país es así, y que no pueden cambiarlo. Y a pesar de las cicatrices evidentes de tantas desgracias, nadie como ellos son capaces de pensar diariamente en nuevos proyectos, y animarse a ponerlos en marcha. Cierto, son discretos pero cálidos en su acogida. Los “beirutíes” son como nosotros, divertidos, ruidosos y tardíos en sus hábitos de ocio, lo que nos hace sentirnos como en casa. No disponen de tiempo para las lamentaciones, prefieren dedicarlo a la diversión, las galerías de arte, las convocatorias musicales de todo tipo, o a tratar de obtener esa mesa que les permita dar rienda suelta al hedonismo en su estado más puro. Más de cien bares y clubes, las mujeres más deslumbrantes y los hombres más atractivos y supersexies, entretienen el panorama de una ciudad que muestra dos caras, la del charme junto a la del caos, ambas a dosis iguales.






