Mucha expectación se ha levantado con la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. Sinceramente no lo comprendo. Cuando a un niño le dejas jugar con un mechero y se quema, ¿de qué te sorprendes? Sólo los imbéciles son los que no son capaces de prever las consecuencias. En su día, se dejó a las autonomías jugar con las lenguas y mire cómo estamos hoy.
Hace muchos años que los toros están sentenciados en Cataluña. El día en el que las lenguas se equipararon en España.
O yo soy muy inteligente, cosa que sinceramente no creo, o estoy rodeado de imbéciles, cosa que cada día estoy más convencido. A ver si se convencen de que las lenguas españolas no tienen ningún interés, ni sirven para nada. Y si culturalmente tienen algún atractivo, es en las bibliotecas y en los museos. ¿O sí que sirven? Quizá, ¿para separar a los españoles? ¿Para estudiar en el extranjero?
Ahora con los toros están todos revueltos como verduleras pero, ¿qué hicieron cuando a Nevot lo multaron por rotular su empresa en español? ¿O cuando a mi hija Natalia la suspendían en Valencia por utilizar el español en España? Como siempre digo, los problemas, se sabe cuando empiezan pero sólo los imbéciles desconocen sus consecuencias.
Voy a poner un ejemplo ficticio que, aunque parezca irreal, está mas cerca de lo que se pueda pensar. Imaginemos que a todos los moros que están en nuestro país los confinamos en una provincia de España. Por ejemplo, en Gerona. ¿Cuánto tiempo calcularían que tiene que pasar para que en esa zona se prohíba ir sin pañuelo a las mujeres o se prohíba comer cerdo o se obligue en las escuelas a estudiar el Islam? ¿Cien años? Yo no lo sé, pero lo que sí sé es que es cuestión de tiempo. Con estas medidas, puedo asegurar que el camino estará labrado. A lo mejor, si en lugar de citar a Gerona, hablo de Ceuta, la sonrisa que advertía en su rostro se vuelve ácida.
El que haya un puñado de bastardos en Cataluña lo comprendo, en el mundo tiene que haber de todo, pero que haya tantos millones de imbéciles en España, eso no lo entiendo. Mi crisis neural rebasa los límites cuando oigo en Intereconomía, cada día con más frecuencia, que las lenguas son una riqueza cultural, sólo por respaldar a Feijóo y a Francisco Camps. Intereconomía es como el PP, una cosa es lo que sienten y otra cosa es lo que están obligados a decir. Siempre igual: el puñetero dinero o los seductores votos.
Con tanto imbécil en España, a los ciudadanos habría que decirles las cosas bien claras: en estos momentos un español ya no puede ir a trabajar a Galicia, Vascongadas, Valencia, Baleares y Cataluña, si no sabe sendas lenguas tribales. Hemos construido una España para los españoles sin los españoles.
Por cierto, los toros me importan poco y por mí como si los prohíben en toda España, pero lo que me alarma es que si hay un sector al que le gusta los toros, no pueda disfrutar de ello, como yo, que ya no puedo disfrutar en libertad, ni de España, ni de ser español.
Juan Vte. Santacreu