LOS ABISMOS DE CAMPS
16 Junio 2010 por Eugenio García Mayo
El Juez del Tribunal Superior de Justicia de Valencia sentará en el banquillo al Presidente de la Generalidad Valenciana, Francisco Camps, por los delitos de cohecho propio, cohecho impropio, asociación ilícita, financiación ilegal, delito fiscal y falsedad en documento público. Será en ese preciso momento cuando Mariano Rajoy ponga en el definitivo brete a Camps para que abandone sus responsabilidades al frente del PP en la Comunidad Valenciana.
El Presidente nacional ha contravenido gravemente su propia palabra y su reglamento interno o código ético del PP que impediría la permanencia de Camps al frente de los cargos institucionales que ostenta a fecha de hoy. De hecho es el único de todos los líderes populares imputados al que no se le ha juzgado con la misma vara de medir y que ha llevado a la más fulminante de las defenestraciones a más de 20 dirigentes populares, empezando por el ex senador y ex tesorero nacional del PP, Luis Bárcenas.
Si Camps se mantiene es, simplemente, por la debilidad política de la que Rajoy ha hecho gala hasta este momento pero que, con toda probabilidad, se volverá en inapelable cuando el Magistrado Jose Flors abra la fase de juicio oral, siente en el banquillo, y multiplique la imputación de Camps en numerosos delitos vinculados a la corrupción política del Partido Popular en la Comunidad Valenciana y en la que, todo apunta, a que el verdadero cabecilla de la misma era y es Francisco Camps. Tan grave e increíble como suena.
Camps, en un irracional y desesperado acto de defensa y en una alarmante e inadmisible manifestación, sostiene en sede parlamentaria que si el PSOE se debe al código penal él “solo se debe a la Señera” convirtiendo al real signo autonómico en un parapeto demagógico propio de políticos nacionalistas de bajo perfil .” El que va contra mí va contra Valencia”.
En anteriores colaboraciones he denunciado la deriva neonacionalista del PP en diversas comunidades españolas, especialmente encaminadas, no sólo a acicalarse de cara a una futura relación sentimental con los nacionalistas catalanes, sino especialmente para armarse de cara a las pretensiones orgánicas de la propia dirección nacional del PP con la que las distancias ya apuntan a un irreversible abismo.
A Camps no le acompañará la Señera valenciana cuando se siente en el banquillo pero los suyos no podràn encontrar mejor sudario para su entierro y duelo.





