Esto no funciona

31 Enero 2010 por Eugenio García Mayo

 

leones-parlamento-2

Esto no funciona. Es más, no puede funcionar. Es imposible. Zapatero dice ahora que para cubrir su desastre hemos de trabajar hasta los 67 para jubilarnos. Pero el problema es estructural con saturados tintes de inmoralidad y de corrupción. Mientras los españolitos de a pié tenemos que cotizar 35 años a la Seguridad Social para poder jubilarnos más o menos dignamente, un político español sólo tiene que cotizar 7. Pero a mayor abundamiento, a parte de sus salarios, complementos, dietas, canongías y oropeles, con los reglamentos pactados por el PP y PSOE a nivel autonómico, sus señorías tienen derecho a “finiquitos parlamentarios” a modo de despidos improcedentes y, por si esto no fuera poco, tiene el único sistema de pensiones público excepcional al sistema general del resto de humanos, lo que les hace cobrar de por vida más y, si fallecen, tiene carácter hereditario a viuda/o e hijos. Además, pueden cargar sus costes sociales (autónomos) de actividades privadas a las arcas parlamentarias y, para rematar, reciben complementos de los grupos parlamentarios en efectivo.

Una pregunta ¿Por qué los Tribunales de Cuentas no han auditado a los grupos parlamentarios nacionales y autonómicos ni una sola vez desde que se instauró la democracia en el 78?

Señores, hay que repensar y empezar de nuevo. Esto se va a la mierda. Y no ya por los defectos contables de nuestra economía sino, especialmente, por los morales. Las miserias de nuestra clase política, constituida en casta como premonizara Galdós en sus Episodios Nacionales, no sólo nos llevan al “corralito” económico sino hacia el fin de una duopolio político y mediático que se ha repartido la tarta del festín.

Los medios de comunicación, fidelizados con cargo a los presupuestos generales y autonómicos, han declinado cualquier responsabilidad y se hacen coautores del declive moral de lo público. Mientras media España sestea y retoza en el lodazal televisivo que le suministra inagotables dosis de vulgaridad, la otra media sigue cada vez mas narcotizada por una información debidamente manipulada a la comodidad del partido dominante.

La Constitución está hecha añicos, no sólo por la carga demagógica de su título primero que sucumbe ante la incontrovertible realidad de un 25 % de paro, sino porque las propias instituciones constitucionales no la defienden.

Y, mientras, Zapatero, en un alarde de irresponsabilidad histórica toca arrebato para despistar e invoca a todos los errores y horrores que detonaron nuestra última contienda fratricida.

Señores, como les digo, nos vamos a la mierda.

Deja tu comentario