Guardiola vs. Laporta

22 Enero 2010 por Daniel Terrasa

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Pep Guardiola acaba de renovar su contrato con el FC Barcelona para al menos una temporada más. Escuchando Onda Cero me enteré de que era uno de los entrenadores peor pagados de 1ª División, una intolerable discriminación que quedó compensada por las primas acumuladas de los títulos conseguidos durante el 2009. Aunque hubiera sido el peor pagado de la Liga, estaríamos hablando igualmente de cantidades obscenas que deberían llamarnos a todos al boicot definitivo al fútbol cuando no al aguillotinamiento público de buena parte de estos millonarios de chándal y espinilleras.

Después de este exceso verbal (lo necesitaba), me centro en el tema del post de hoy. Actualmente, el cotilleo que tiene ocupada a la siempre aguerrida raza del periodista deportivo hispánico es que Joan Laporta y Guardiola mantienen una relación fría, cuando no tensa. Para ilustrar esa distancia, se recurrió al video de la rueda de prensa que el club ofreció para anunciar dicha renovación. En él se pretende ver un gesto avieso del míster cuando el presidente, con su habitual chabacanería y prepotencia, se vanagloria del 2-6 en el Bernabéu incluyéndolo en la lista como “el séptimo título”. Hace un par de semanas recordaba yo que esa era la verdadera gesta de la temporada pasada, pero es que yo solo soy un bloguero de tantos, un aficionado más, no el presidente que representa la entidad, el que debe guardar las formas y saber comportarse.

Como de costumbre, llamo a la sensatez, porque cada vez cuesta más distinguir a los perdiodistas deportivos de los del corazón. No se trata de distancia emocional, sino intelectual. Apréciese el detalle. Guardiola parece levantar una ceja cuando escucha la fanfarronada de Laporta (en el video, minuto 1:47), después le lanza una mirada de soslayo. No es una mirada de “¡qué mal me cae este gilipollas!”, más bien de incomodidad, de vergüenza ajena. En efecto, la distancia que media entre uno y otro es abismal. Es la misma distancia que podría existir entre un estilizado cisne y un pavo real con sobrepeso. Ya saben cuál es uno y cuál el otro.

En este tándem quien sale ganado claramente es Joan Laporta. Su instinto trepa hiperdesarrollado le dice que arrimándose a la estela señorial y triunfante de Guardiola podrá chupar cámara y colgarse medallas. Guardiola en cambio sabe que para conseguir sus objetivos debe pagar este peaje y alternar con tipos de la calaña de Laporta. Es el jefe, y al jefe hay que soportarle aunque hable con la boca llena y cuente chistes malos. Eso sí, manteniendo las distancias. No es que no se lleven bien, es que pertenecen a mundos distintos, incluso diría que son razas distintas, aunque la vida les haya hecho coincidir.

Venga, que ya queda menos para aguantar a este pájaro, Pep. Ánimo.

 

Memento mori

14 Enero 2010 por Daniel Terrasa
Lamento copero. Sí, nosotros también somos mortales.

Lamento copero. Sí, nosotros también somos mortales.

En la Antigüedad, cuando los generales romanos regresaban victoriosos de sus campañas militares, el Senado les otorgaba el triunfo, es decir, el permiso de entrar en la ciudad con sus legiones y el botín de guerra para desfilar ante la multitud la cual, entregada, les aclamaba como héroes. Parece ser que junto al general victorioso había un esclavo cuya función era rebajar la euforia que le iba susurrando al oído: “Memento mori”, que traducido someramente significaría algo así como “recuerda que eres mortal”.

Estoy seguro de que Guardiola tiene una voz en la cabeza que le recordó esa frase en los momentos más triunfales del 2009, evitando que se le subiera el éxito a la cabeza. También está claro que Laporta no escucha más voces que la suya y las de sus aduladores, de ahí su endiosamiento.

Ayer fue el Sevilla quien susurró en el oído del Barça lo del memento mori. El equipo cayó con la cabeza alta, jugando bien, ganando el partido  y ante un rival de peso, pero no fue suficiente para superar la eliminatoria. Se rompió la racha triunfal. Es una mala noticia, pero hay que tragársela y continuar. Tenemos un gran equipo que está llamado a darnos muchas alegrías todavía. También los romanos fueron derrotados muchas veces, pero construyeron un imperio que duró mil años. En el fútbol las eras son más cortas y cada temporada hay varios partidos del siglo, así que se puede decir con todo rigor que este Barça sí va marcar una época (futbolística), un panorama brillante la eliminación de ayer no tiene por qué ensuciar.

Por tanto, felicitaciones al Sevilla y nosotros a seguir con lo nuestro.

Conspiración copera

6 Enero 2010 por Daniel Terrasa

Tenía que pasar en algún momento de la temporada. Si el año pasado conseguir el triplete era casi una utopía, repetirlo este año hubiera sido una quimera. Ya sé que queda el partido de vuelta, que hasta el rabo todo es toro y todo eso, pero seamos realistas: Esta eliminatoria se ha puesto casi imposible. ¿Exceso de confianza? ¿Errores tácticos? ¿Pérez Burrull? No hay que dramatizar, estas cosas pasan. El Sevilla es un rival duro que con el 1-2 de ayer ha conseguido que muchos barcelonistas aterricen de su vuelo por las nubes de la gloria. 

Ahora vamos con la niebla de la conspiranoia que tradicionalmente envuelve a los equipos grandes cuando se juega la Copa:

Sé de uno que, al ver la alineación de ayer dijo: “Guardiola acaba de tirar la Copa”. Sí, era un once demasiado copero para un rival de nivel Champions, puede que no fuera el día más apropiado para hacer experimentos. O puede que sí, cuando uno tiene otras prioridades. La teoría conspirativa, que yo no comparto, es esta:

Guardiola sabe que no puede repetir el triplete, por tanto, desecha la Copa para que su plantilla no se desgaste y esté en mejor condición para afrontar los objetivos grandes: Liga y Champions. Sin embargo, dejarse eliminar ante la Cultural, como hizo el Madrid de manera vergonzosa ante el Alcorcón, sería contraproducente: Se perjudica la imagen del club y del equipo, se cabrea innecesariamente a la afición y se desanima a la plantilla. En cambio, ante un rival como el Sevilla la cosa cambia: El aficionado, aunque decepcionado, puede asumir la eliminación como algo que entra dentro de lo probable y el equipo no sufre un golpe moral demasiado duro. Es la ocasión perfecta para “quitarse de encima” la Copa. El único perjudicado en esta operación, ganándoselo a pulso por cierto, es Chygrinski, blanco de las iras de los culés, aunque también es justo decir que algunos ínclitos periodistas deportivos de Barcelona usen el trasero del ucraniano para patear indirectamente el de Guardiola. 

Repito que yo no creo en estas historias. Guardiola es un tío consecuente. El año pasado jugó toda la Copa con alineaciones mixtas, se llegó a la final y se ganó. Este año, haciendo lo mismo, hemos tropezado en casa y tenemos la eliminatoria que huele a muerto, pero no pasa nada. Lo mismo en el partido de vuelta el Barça gana 0-3, si bien mi pesimismo natural me impide contemplar tal escenario. Pero no estaría mal, aunque solo fuera para que los conspiranoicos se comieran sus palabras.

 

El año del chorreo

27 Diciembre 2009 por Daniel Terrasa
El chorreo en el Bernabéu. Inolvidable (para ellos también)

El chorreo en el Bernabéu. Inolvidable (para ellos también)

Este año ha resultado ser el más grande de la historia del Barça: Champions, Liga, Copa, Supercopas de España y de Europa, Mundialito, balón de oro, reconocimientos diversos… Mucho que celebrar. Sin embargo, si a mí me dejan elegir me quedo con el partido del “chorreo” en el Bernabéu. Qué quieren, soy un culé rabioso que ha sufrido mucho en su vida blaugrana.

Les deseo feliz año nuevo a todos, aunque sabemos que nunca podrá ser mejor que este. Bueno sí, lo será si nos libramos de Laporta de una vez por todas. Entonces sí alcanzaremos por fin la felicidad completa.

Las lágrimas de Guardiola

21 Diciembre 2009 por Daniel Terrasa
Gracias guardiola

Gracias Guardiola

Poco se puede añadir sobre lo del mundialito de clubes, con el bombardeo de la tele y la prensa a todas horas. Ahora, el próximo agasajo es que Messi reciba el FIFA World Player… Conste que ya advertí aquí hace unos días que yo cambio cuatro intercontinentales por una Liga, pero no voy a negar que me siento muy feliz de que coronen a mi equipo como el mejor del mundo. Eso sí, apenas han comenzado las comilonas navideñas y ya me siento un poco empachado… Un empacho bueno, entiéndanme: Imaginen el empacho blaugrana que llevan los del Madrid, que para asomar la cabecita por debajo de la sombra del Barça ahora dicen que van a por el record de goles de la Quinta del Buitre. Mal síntoma. Cuando los culés hablábamos del Dream Team es porque la realidad del momento no nos colmaba de felicidad precisamente.

De todos los previsibles y penosos titulares de la prensa deportiva, hay uno que me gustó: “El Barça de las 6 Copas”, porque hace referencia a otro equipo mítico: El Barça de Kubala, de las 5 copas. Obviamente, era otra época. Seguro que el fútbol de ahora es más competitivo y la dificultad que supone conquistar seis títulos en una sola temporada es infinitamente mayor, pero tampoco los jugadores de aquella época ganaban lo que ahora.

Dieron la vuelta al mundo las lágrimas de Guardiola tras la trabajadísima victoria de nuestro equipo ante Estudiantes de La Plata ¿Lloraba de felicidad? Es posible, aunque yo manejo otra hipótesis: Pep sabe que lo que ha hecho es absolutamente irrepetible, fabuloso, inconmensurable. Sabe que no puede llegar más arriba. Todo son elogios para el equipo y para él, incluyendo en el lote su prudencia, su humildad y su sentido del fair play, hoy tan en desuso. Todo lo que haga a partir de ahora no será suficiente, todos lo sabemos. Los que hoy le adulan mañana lo apuñalarán sin piedad (esto va más por los ayatollahs de la prensa deportiva que por el aficionado de a pie). Como dice el poema de Brassens: “Los dioses siempre están sedientos, nunca tienen suficiente”. Guardiola, un tipo inteligente, llora porque sabe que su gloria es efímera, pero inmortal.

Estimados lectores (merengues incluídos): Felices Fiestas.