Alegato guardiolista

26 Febrero 2010 por Daniel Terrasa

Parece ser que este sábado por la noche La 2 emitirá un reportaje sobre Pep Guardiola. Tengo curiosidad por ver cómo enfocan el asunto, si va a ser un simple peloteo o un análisis objetivo de su personalidad y su carrera deportiva. 

Pep, ahora en la cumbre, admirado incluso desde las filas del rival irreconciliable, se ha declarado desde siempre seguidor de Johann Cruyff. Las comparaciones son odiosas, como jugadores ambos fueron geniales, aunque diferentes. En el banquillo la diferencia entre ambos es más tenue, primero porque los dos comparten la misma concepción del fútbol, y segundo porque desde su posición los detalles individuales se diluyen e incluso desaparecen. Un buen entrenador sabe que no tiene que ser nunca el protagonista, que ese rol debe dejárselo a los jugadores. Y por tanto, a menor protagonismo, menos posibilidades de destacar en rasgos individuales. La personalidad, el espíritu, la actitud, la sabiduría… Todas las virtudes y defectos del míster se plasmarán inevitablemente en el juego de su equipo. Guardiola lo ha entendido mucho mejor que Cruyff, que siempre tuvo ese punto vanidoso.

Ahora nos encontramos con que el discípulo ha superado al maestro. Cierto es que Guardiola ha contado con más recursos materiales (dinero, vamos) de los que el holandés dispuso en su época, pero cuántos entrenadores del Barça o del Madrid no han tenido en sus manos la gestión de esas plantillas galácticas y un saco de millones para fichar, sin alcanzar las cotas de éxito y de buen fútbol que el equipo azulgrana ha logrado de su mano. 

¿Suerte? Sin duda, ese es un factor importante, pero insuficiente para explicar el éxito del Barça de Guardiola. Además de suerte hay detrás mucho trabajo. Ya saben, eso que decía Picasso: “que las musas me pillen trabajando”. Trabajo y pasión. Cuando uno siente pasión por su trabajo no solo dedica más tiempo y esfuerzo a su proyecto, sino que este esfuerzo se ve multiplicado, impulsado por el empeño que uno pone en el asunto.

No busquen más: La palabra es pasión. Sí, ya sé que el de entrenador del FC Barcelona es un trabajo muy bien pagado. Qué quieren que les diga, ya sabemos que este mundo de mierda es injusto y que a unos les pagan cantidades obscenas de dinero por un trabajo mientras que otros se comen (nos comemos) los mocos, pero aceptando esto, pocos pueden decir que se entregan tanto a su trabajo como lo hace Guardiola. Algunos hasta cobrando más que él. Personalmente creo que reune un ramillete de cualidades envidiables: Trabajador, inteligente, educado, discreto, humilde, entregado, valiente… Cualidades que lucen todavía con más brillo cuando se le compara con su presidente, el siempre arrogante y chabacano Laporta. Por eso yo le perdono la derrota ante el Atlético de Madrid y la paupérrima primera mitad en Stuttgart. Hay que ser justo. 

Ya está. Ya terminé con mi alegato guardiolista. Yo, ignorante escéptico que dudé de la conveniencia de que accediera al banquillo del Barça. Solo falta ver cuántos de los que hoy alaban a Guardiola no tendrán reparo alguno en clavarle el cuchillo el día en que el fracaso llegue, que siempre llega.  La mezquindad humana no tiene límites, y en el mundillo de los periodistas deportivos y ani les cuento.

1 Comentario para “Alegato guardiolista”

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