Gallitos y gallinas

10 Marzo 2010 por Daniel Terrasa
Están de subidón, pero ¿qué título celebran?

Están de subidón, pero ¿qué título celebran?

El Madrid remontó un 0-2 en casa ante el Sevilla. ¡Ante el Sevilla, oiga! Ahora todos sacan pecho y dicen que nos preparemos, que se van a comer al Barça por los pies. En el otro lado, muchos culés han empezado a ponerse nerviosos y tiemblan como colegialas vírgenes el día del estreno. Vamos a ver señores, pongamos orden en este corral futbolero:  El gallito que no cacaree tanto y la gallina que se comporte como un hombre.

¿Qué tiene esta situación de especial? El Madrid de los millones ha igualado a puntos al Barcelona. Lógico y natural. Siempre fue así, ellos juegan una Liga aparte, el resto de “aspirantes al título”, que van rotando según la época, solo tiene derecho a recoger alguna que otra migaja del pastel y a poner un poco de maquillaje a este bipartidismo balompédico, tan fuertemente arraigado en España.

Tengo un amigo que defendía vehementemente hace años (cuando el Depor y el Valencia ganaron sus ligas) que la hegemonía de los dos grandes se había acabado. Yo  le llevaba la contraria, así que nos apostamos algo a largo plazo, no lo recuerdo bien, creo que era que de las próximas 20 ligas, 18 de los títulos se los repartirían entre los grandes. No recuerdo cuánto aposté, ni en qué términos, ni qué amigo era. Íbamos muy cocidos, la verdad, pero el espíritu de la apuesta era ese.

No me desvío del tema: El empate a puntos a estas alturas de Liga es normal. Por eso hay que bajar los humos a los gallitos merengues (¿de qué presumen? ¿acaso ya han gando algún título?) y sosegar a los asustadizos culés. No pasa nada, la Liga de verdad empieza ahora. ¿No somos el mejor equipo del mundo? Pues ahora toca demostrarlo.

Alegato guardiolista

26 Febrero 2010 por Daniel Terrasa

Parece ser que este sábado por la noche La 2 emitirá un reportaje sobre Pep Guardiola. Tengo curiosidad por ver cómo enfocan el asunto, si va a ser un simple peloteo o un análisis objetivo de su personalidad y su carrera deportiva. 

Pep, ahora en la cumbre, admirado incluso desde las filas del rival irreconciliable, se ha declarado desde siempre seguidor de Johann Cruyff. Las comparaciones son odiosas, como jugadores ambos fueron geniales, aunque diferentes. En el banquillo la diferencia entre ambos es más tenue, primero porque los dos comparten la misma concepción del fútbol, y segundo porque desde su posición los detalles individuales se diluyen e incluso desaparecen. Un buen entrenador sabe que no tiene que ser nunca el protagonista, que ese rol debe dejárselo a los jugadores. Y por tanto, a menor protagonismo, menos posibilidades de destacar en rasgos individuales. La personalidad, el espíritu, la actitud, la sabiduría… Todas las virtudes y defectos del míster se plasmarán inevitablemente en el juego de su equipo. Guardiola lo ha entendido mucho mejor que Cruyff, que siempre tuvo ese punto vanidoso.

Ahora nos encontramos con que el discípulo ha superado al maestro. Cierto es que Guardiola ha contado con más recursos materiales (dinero, vamos) de los que el holandés dispuso en su época, pero cuántos entrenadores del Barça o del Madrid no han tenido en sus manos la gestión de esas plantillas galácticas y un saco de millones para fichar, sin alcanzar las cotas de éxito y de buen fútbol que el equipo azulgrana ha logrado de su mano. 

¿Suerte? Sin duda, ese es un factor importante, pero insuficiente para explicar el éxito del Barça de Guardiola. Además de suerte hay detrás mucho trabajo. Ya saben, eso que decía Picasso: “que las musas me pillen trabajando”. Trabajo y pasión. Cuando uno siente pasión por su trabajo no solo dedica más tiempo y esfuerzo a su proyecto, sino que este esfuerzo se ve multiplicado, impulsado por el empeño que uno pone en el asunto.

No busquen más: La palabra es pasión. Sí, ya sé que el de entrenador del FC Barcelona es un trabajo muy bien pagado. Qué quieren que les diga, ya sabemos que este mundo de mierda es injusto y que a unos les pagan cantidades obscenas de dinero por un trabajo mientras que otros se comen (nos comemos) los mocos, pero aceptando esto, pocos pueden decir que se entregan tanto a su trabajo como lo hace Guardiola. Algunos hasta cobrando más que él. Personalmente creo que reune un ramillete de cualidades envidiables: Trabajador, inteligente, educado, discreto, humilde, entregado, valiente… Cualidades que lucen todavía con más brillo cuando se le compara con su presidente, el siempre arrogante y chabacano Laporta. Por eso yo le perdono la derrota ante el Atlético de Madrid y la paupérrima primera mitad en Stuttgart. Hay que ser justo. 

Ya está. Ya terminé con mi alegato guardiolista. Yo, ignorante escéptico que dudé de la conveniencia de que accediera al banquillo del Barça. Solo falta ver cuántos de los que hoy alaban a Guardiola no tendrán reparo alguno en clavarle el cuchillo el día en que el fracaso llegue, que siempre llega.  La mezquindad humana no tiene límites, y en el mundillo de los periodistas deportivos y ani les cuento.

Invictus… Hasta el domingo pasado

16 Febrero 2010 por Daniel Terrasa

Para el barcelonista de a pie, el Atlético de Madrid es un equipo que despierta simpatías. No en vano los seguidores de ambos equipos comparten enemigo común, y eso une mucho. Pero en los últimos años sucede un hecho curioso que resulta irritante para los culés. Nos cuesta entender que el Atleti naufrague año tras año contra su enemigo natural, el Real Madrid (creo que no les ganan desde la época de Paulo Futre), y sin embargo el día que juega contra el Barça le salga el partido de la temporada. Es inexplicable, un buen tema para Iker Jiménez, sin duda.

El domingo el Barça invictus perdió la imbatibilidad liguera a manos de los colchoneros. Justa victoria, nada que decir. Así son estos partidos Barça-Atlético: Imprevisibles, destrozaquinielas, ilógicos. No hay medias tintas, en estas batallas no se hacen prisioneros: O goleada escandalosa o derrota, sin término medio. El domingo tocó lo segundo, y nadie se extraña. Se podrá decir que la lesión de Keita nada más empezar el partido fue determinante, o que Xavi no estuvo al nivel estratosférico al que nos tiene acostumbados, o que las bandas no funcionaron como suelen hacerlo, qué sé yo… Solo son aspectos parciales del encuentro que no bastan para explicar un misterio tan insondable como es el desenlace de estos choques. No se rompan la cabeza, dejémoslo como está y pensemos en la Champions, que está a la vuelta de la esquina

Un apunte positivo, dentro de lo malo siempre hay una buena noticia: Los periódicos de Madrid estarán una semana entera sin hablar del Villarato. Algo es algo.

 

El Villarato y los mentecatos

10 Febrero 2010 por Daniel Terrasa

Es el palabro del año: El Villarato. Hasta que no exista una página en la wikipedia para ofrecer una definición convincente, podríamos explicarlo como  “nombre que recibe una supuesta conjura dirigida por el presidente de la RFEF Ángel María Villar para otorgar cuantos favores arbitrales necesite el Barça.” El vocablo ha sido parido por el insigne periodista deportivo Alfredo Relaño, director de As y merengue de pro. Este hombre afirma solemnemente que los árbitros, cumpliendo órdenes de arriba, ayudan al Barça merced a la buena relación personal del presidente con Joan Laporta.

No se engañen: El Villarato no favorece al Barça, a los que realmente favorece es al As y al Marca, que con ese cuento venderán más ejemplares. Es una buena operación de marketing: La palabra está muy lograda, ya ha calado en el submundo futbolero (el Villarato recuerda al Aznarato) y está en boca de todos los aficionados, especialmente los indignados madridistas, encantados de tomar ese placebo que les ayude a digerir el hecho de que el segundo Florentinato (juguemos también a esto de inventar palabras) con todos sus millones, no sea capaz de romper la hegemonía blaugrana. Así matan dos pájaros de un tiro. Por una parte el merengue de a pie dirige su furia contra los colegiados y la federación, mientras que el proyecto del. Sr. Florentino Pérez consigue camuflar su momentáneo fracaso. 

Que los árbitros ayudan a los equipos grandes ha pasado toda la vida, pero si se hiciera una estadística seria los madridistas se llevarían la palma. El Barça estuvo también muchos años viviendo del victimismo, en la época de Franco con bastantes motivos, después no tanto. También en los 80 se hablaba de José Plaza y sus ayudas a los blancos, pero era puro pataleo. La verdad es que el Madrid de la Quinta del Buitre era superior al resto de equipos, como pasa hoy con el Barça de Guardiola

La semana pasada, en un programa de deportes en la radio -no recuerdo el nombre ni la cadena pero da igual, todos son calcos unos de otros- oí a un tertuliano que no escondía sus colores colchoneros recriminar a sus compañeros por dar pábulo a las teorías conspirativas del Villarato. Les decía: “Que me vengáis ahora los del Madrid a quejaros de los árbitros es de risa”. ¿Nadie se ha preguntado por qué en todos los campos de España cuando se pita un penalty dudoso a favor del Madrid toda la grada grita “Así, así gana el Madrid”? La fama se la han ganado a pulso. Golpe a golpe, verso a verso, que diría el poeta.

Me niego a creer que exista el Villarato, lo que sí es cierto es que existe mucho mentecato que se traga el cuento. Los merengues como víctimas de oscuras conspiraciones judeomasónicas… ¿Qué más me queda por ver en esta vida? 

Yo propongo que recordemos aquel famoso e inexistente penalty pitado por Guruceta Muro a favor del Madrid contra el Barça en los cuartos de la Copa del año 1970. En el mismísimo Camp Nou, para más inri. Ahí tienen el video. En esa época Villar tenía 20 años y jugaba en el Athletic; El Generalísmo tenía 78 años y era el caudillo de España. Por la Gracia de Dios.

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Cuestión de estilo

1 Febrero 2010 por Daniel Terrasa

El madridismo anda escandalizado estos días por la sanción de dos partidos a Cristiano Ronaldo a raíz del codazo a Mtiliga en el partido contra el Málaga. El Madrid recurrió la sanción, lo habitual en estos casos, e incluso pidió que se le levantara de manera cautelar para que su estrella pudiera jugar en Riazor, lo cual no le fue concedido. Como al final los merengues ganaron al Depor a domicilio (les ha costado 19 años) pues la cosa quedó minimizada, pero la murga que han dado los medios con el asunto de marras ha convertido una bolita de nieve en una avalancha.

Lo cutre del asunto es que, para justificar la legalidad de la ácción de CR9 los blancos recurran a un video de Messi forcejeando con el sevillista Valiente en la pasada eliminatoria copera, como diciendo: “¿ por qué al nuestro sí y al del Barça no?”. Un argumento de lo más pueril, que denota una preocupante falta de estilo y “señorío” del que tanto presume el madridismo en general y Florentino en particular.

Y no es que el Barça ande sobrado de señorío. Laporta no es precisamente un paladín de la humildad y la caballerosidad, pero es curioso que Florentino Pérez, “un ser superior” como dijo aquel, baje de su Olimpo y se valga de tan ruines artimañas para defender los intereses de su club, aunque no se ensucie las manos personalmente sino a través de los resortes de su club. En fin, otro mito que cae.

Lo de los periodistas deportivos, un gremio hacia el que como saben tengo especial predilección, era de prever: En la trinchera madrileña, rasgamiento de vestiduras colectivo; en la barcelonesa, lamentos por la blandura de la sanción. Pasto para rumiantes. Un mundo eternamente polarizado.

Lo que sí me sorprendió fueron las declaraciones de Xavi Hernández, un tipo callado, discreto, sencillo y alejado de polémicas. Al ser preguntado por la sanción al portugués, en lugar de capear el tema se mojó y dijo que la sanción era justa. “Justísima”, remarcó. Al parecer, le había dolido que los medios compararan las acciones de Messi y CR9. Aun así, se equivocó. Hay que tener más estilo y no caer en el juego infame de los periodistas. Un desliz que desde luego yo le perdono.

Sin entrar a valorar el talento de cada jugador, es una verdad irrefutable que la personalidad del futbolista se refleja en su juego, y acaba perfilando el estilo de cada jugador. Los gestos, las maneras, los detalles… Hay estilos sobrios y elegantes (Xavi, Guardiola… O por citar a alguno del “enemigo”, Butragueño) y también hay estilos chulescos y marrulleros (Guti, CR9, Hugo Sánchez… o por citar a uno de los nuestros, Stoichkov). Se trata solo de eso, una cuestión de estilo. Hay que saber apreciar la diferencia.