Chile hace feliz
14 Febrero 2010 por Margit KunzkeEspecias mejoran el sabor de la comida. Como medicamento fortalecen la salud. El jengibre pasa hasta por una medicina universal.
Capsaicina se llama la substancia la que hace tan picante la cayena y el chile. Arde en la boca, y dejar llorar los ojos. Pero de todas formas la gente no quiere dejarlo. Tasadamente porque paladea tan dulce, austero, salado o amargo. Capsaicina estimula otros nervios. Envían señales de dolor al cerebro. Esto en cambio provoca el reparto de endorfinas, las hormonas de la alegría. Y estas te hacen feliz y contento después de una comida picante.
En el fondo la sustancia capsaícina es una medida de protección para evitar que sea consumida por animales voraces.
Hace tiempo que los científicos del dolor han descubierto dicha substancia. Capsaicina. Relaja tensiones musculares, alivia dolores de los nervios en caso de herpes zóster, etc. Un estudio reciente de la Universidad de Nottingham, y que fue publicado en “Biochemical and Biophysical Research Communications” sugiere que esta sustancia es efectiva como tratamiento anticanceroso.
Sobre todo la especia picante consigue que el hombre suda. Esto quita al cuerpo calor y tiene por lo tanto un efecto enfriador. Por eso no tiene nada de extraño que se condimenta en regiones calurosas especialmente picante.
Condimentos son la mercancía más antigua de la humanidad. Conservan alimentos porque sus substancias impiden la divulgación de microorganismos nocivos, dicen los nutriólogos.
Pimiento negro por ejemplo contiene piperina, una insecticida muy eficaz. Hasta el invento del frigorífico los cocineros usaron por necesidad condimentos para camuflar el sabor de los alimentos podridos.
Siempre se ha apreciado los condimentos no solo por su sabor, sino también por su beneficio para la salud. Hacen alimentos más digestibles. Por algo se condimenta platos fuertes o grasos con alcaravea, hinojo o matalahúva. Cilantro y la raíz del cálamo aromático animan el apetito, cardamomo y pimienta inglesa favorecen la digestión, mostaza espabila a la circulación, comino funciona antiespasmódico y calmante.
Ya la famosa Hildegard de Bingen cuenta que la nuez moscada mitigaría la amargura del corazón y hace el espíritu alegre. Dos o tres nueces de moscada son suficientes para producir alucinaciones. Pero el precio es un envenenamiento desagradable. La nuez de moscada aumenta el efecto de alcohol y sus substancias se encuentran en medicamentos contra enfermedades del estómago y reuma.
Hoy mismo el clavo sirve como remedio eficaz contra dolor demuelas. Eso tiene una tradición centenaria. En Alemania la canela ya está oficialmente admitida como medicamento. Canela es eficaz contra náuseas, también contra tos y carraspeo. Enebro ayuda en casos de gota. Jengibre fortalece el sistema inmunitario, suaviza dolores musculares e ilumina el ánimo en días tristes. Los hindúes consideran el jengibre como remedio universal.
Creo que los españoles son un poco insípidos… hasta para sazonar. No les gusta mucho usar los condimentos. Deberían hacerlo más a menudo. Porque tampoco se debe subestimar el efecto psíquico de los condimentos. El olor de especias exóticas anima los sentidos. Y se atribuye a casi todos las especias un efecto afrodisíaco. Por consecuencia se lo prohibió a los monjes en los conventos a condimentar sus platos con vainilla por no poner en peligro el cumplimiento del profeso.
Aquí la receta de un delicioso postre con canela y chile:
Crema de chocolate con chile y canela
120 g chocolate negro (55% cacao)
350 nata liquida
¼ l leche
70 g azúcar fino
½ cdita de chile suave
1 pizca de chile picante
1/4 cdita de canela
4 huevos
sal
Picar muy fino el chocolate. Calentar en una cacerola 250 g nata, la leche, el azúcar, el chile y una pizca de canela y la sal hasta la ebullición.
Poner el chocolate picado y los huevos en un recipiente alto. Verter la leche caliente por encima y batir con el minipimer hasta que el chocolate se ha derretido.
Precalentar el horno a 130º C.
Pasar la masa de chocolate por un tamiz fino y repartirlo a 8 moldes refractarios. Llenar los moldes a tres cuartos.
Colocar los moldes en un baño María con agua caliente.
Cocer en el horno precalentado por unos 70 minutos. Sacar la crema y dejar enfriar hasta que este tibia.
Montar la nata restante y repartirla por encima de la crema de chocolate. Espolvorear con un poco de canela y una pizca de chile picante.



