Brotes verdes (II)
10 Octubre 2009 por Pablo Aparicio DuránGracias a un amigo que me llamó casi inmediatamente después de publicar yo mi último texto, he sabido que la ministra no evitó la expresión brotes verdes, sino que, precisamente por haberla empleado, diciendo que tales brotes se verían al cabo de una semana, su afirmación ha traído cola en prensa, televisión y radio.
Pero ha sido el caso que yo estaba en otra cola, ésta también larguísima -de días-: la que se tenía que hacer para entrar en la secretaría de mi facultad, y en otras -todas una y la misma- de esta época de gestiones y papeleos interminables, por lo que me encontraba bastante fuera de onda con respecto al asunto de los brotes de marras.
Y así fue que, leyendo la misma noticia en dos periódicos distintos del día siete de octubre (El Mundo y Público, ambos en su edición en papel), donde los brotes verdes no iban entre comillas, pensé -ingenuamente- que la ministra había evitado la expresión, pero que los periodistas de El Mundo se aferraban a los brotes que salían de esas “señales positivas”. Resulté ser yo, en cambio, quien tomaba el rábano por las hojas.
He aquí, pues, que me veo en la necesidad de decir donde dije “digo”, digo “Diego”, en lo referente a los hechos. Pero mis palabras de ayer, sin embargo, he decidido no cambiarlas, porque sigo pensando -ahora todavía más- que la expresión brotes verdes se presta demasiado al juego del eufemismo político y sus aledaños. Como tantas otras que ya iremos viendo.


