Pensamiento lateral
24 Octubre 2009 por Pablo Aparicio DuránEl último superviviente -ese programa de televisión en que vemos al hombre solo, al experto robinsón abandonándose a su suerte en selvas, desiertos y montañas- está doblado al español sobre la voz original inglesa. Ésta, atenuada pero audible, le confiere realismo al documental, a la par que viene a sumarse al innegable prestigio aventurero que de por sí tiene cualquier ciudadano británico con chirucas. Ni que decir si además se trata de un avezado explorador con formación militar.
Uno de los valores que intenta transmitirnos el protagonista de esta guía audiovisual de supervivencia es, además del imprescindible conocimiento del medio, el ejercicio de lo que en inglés llaman lateral thinking. Esto es, según el Longman Dictionary of Contemporary English: “Forma de pensar en que se usa la imaginación para ver relaciones entre cosas cuya unión no se concibe normalmente” (la traducción es mía).
Pues bien, tal cosa en español se llama ingenio. En el caso de nuestro experto en extravíos (y retornos por su propio pie), sin embargo, cuesta discernirlo de su mucha experiencia; de otro modo, sus recursos ingeniosos, como usar la piel nueva de una serpiente a modo de cantimplora para conservar su propia orina en el desierto, o hacerse una escalera con cañas y lianas para cruzar un torrente en las selváticas montañas de Ecuador, no pasarían de simples ideas de bombero.
Eso sí, para chapuza la del traductor de dicho programa, que tuvo a bien hacer decir lo siguiente a la versión española de la voz de Bear Grylls: “…para que veáis lo que se puede hacer con un poco de pensamiento lateral.”




