Esto, ¿qué es?

4 Noviembre 2009 por B.J. Recio

Si alguna vez viajais al continente africano, os invito a hacer el siguiente ejercicio:  en cualquier aeropuerto de cualquier capital africana, poneros frente al avión que acabe de aterrizar,  observar los pasajeros que empiezan a bajar  y se dirigen a la terminal, en especial quiero que os fijeis en los de raza blanca, sobre todo en los que parezcan europeos o norteamericanos. Si lo hacemos podremos comprobar que hay tres tipos de personajes que se mueven por este continente. El primer personaje tendría buen aspecto e indumentaria que podria ser informal pero elegante, donde las primeras marcas aparecen por aqui y por allá, o directamente vestir traje y corbata. En este grupo entrarian los diplomaticos y empresarios. El segundo personaje estaría formado por cooperativistas y misioneros, facilmente reconocibles por su aspecto. Los misioneros, en general, llevarian vestido claro, sandalias y tocado, para las religiosas o pantalón y camisa mas o menos oscuro con alzacuellos para los sacerdotes, si no fuera así, ya que africa es un poco especial, siempre se les reconoceria por la cruz que llevan al cuello. En el caso de los cooperantes su aspecto entre deportivo y hippy, con pelo largo y coleta en los chicos, y más bien corto en las chicas, y su piel curtida al sol, os puede ayudar a identificarlos, ademas se mueven con soltura por todas partes. Por último el tercer personaje sería el de los turistas, facilmente visibles. Se mueven en grupo esperandose unos a otros, su aspecto es el de un fotografo el primer dia de trabajo, pantalones, camisa y chaleco recien estrenados y llenos de bolsillos por todas partes, la mayor parte de los cuales nunca van a utilizar, botas de marcha que ,por ser también nuevas, les van a torturar durante toda la semana, buscan y revisan el pasaporte una y otra vez, y no paran de hacerse fotos cada cinco metros.

Este ejercicio de ver y agrupar a los blancos que llegan a cualquier ciudad africana, no parece dificil para nosotros que lo hacemos como un juego, y mucho menos para los habitantes de raza negra de dicho país, que llevan toda su vida haciendolo ya que tantas veces la habilidad que tengan para ganarse al recien llegado, llevandole el equipaje, haciendole de guia o de traductor, supondra el poder llevar a casa un dolar, euro, franco o chelin, que pagará la alimentación de toda una familia para ese dia. Mañana otro vuelo, de no se que país, llegará y empezaremos de nuevo.

Ah, se me olvidaba, con respecto a los tres personajes, para los africanos el primero resulta inaccesible, todos tienen chofer o secretario; el segundo sabe que, en general, vienen a ayudar y llevan poco dinero; es por tanto el tercero, el que resulta mas interesante ya que, no conocen el país, un euro no les supone nada y estaran siempre encantados de hacerse una foto con el gui africano.

Belleza africana

19 Octubre 2009 por B.J. Recio

Aquí el primer impacto es la fealdad de todo lo que te rodea, y empiezas a mirar todo con reticencia, con la mayor prudencia, desconfianza e incluso miedo, pero la convivencia, el conocer a las personas y quela gente te conozca, cambia rápidamente esos sentimientos realmente engañosos. Tantos escrúpulos que todos tenemos hacia lo nuevo y desconocido, y que tantas veces nos impiden acercarnos a la verdadera belleza, van dejando paso, casi por la necesidad de sobrevivir, al descubrimiento de una nueva belleza, que por diferente y desconocida no lo es menos que la otra. Me refiero por ejemplo a la belleza del físico negro, casi perfecto algunas veces, tanto en el hombre como en la mujer. Y esto lo hemos podido experimentar toda la familia. Otra belleza sería la de una coral africana cantando y danzando en la misa de cualquier iglesia, que con su potente voz y su ritmo contagioso, hace que se te ponga el bello de punta, sea cual sea su religión o creencia, manteniendo en muchos de sus cantos los dialectos y ritmos centroafricanos. Podíamos hablar de sus ritos y danzas tribales, visibles en las poblaciones más al interior, en la selva, y que por ancestrales no han perdido su belleza, y que mantienen su influencia en cualquier tipo de celebración o baile actual. Me refiero también a lugares y paisajes que por su belleza parecen, más que reales, diseñados por ordenador, y  su visión realmente impactante te hace pensar en un ser supremo capaz de crear algo tan hermoso. No podemos dejar de hablar de la belleza de la mujer africana y no me refiero solo a la externa si no ha esa fuerza que la hace echarse la casa y la familia a cuestas, y con una prole generalmente abundante, hacer las veces de padre y madre,  ser capaces de atender su pequeña tiendecita a la puerta de su casa, o caminar durante muchos kilómetros con su pequeño atado a la espalda , en la cabeza colocado en perfecto equilibrio un fardo lleno de cosas o un recipiente de gran tamaño, donde transportar los productos para su venta ambulante; cacahuetes, bananas, botellas de agua o bolsitas de leche congelada, que aquí son un gran refrigerio, generalmente superando los veinte kilos de peso, y para completar la imagen en las manos siempre alguna bolsa con las compras realizadas en el día o sabe Dios qué tipo de cosas pero siempre realmente pesadas. Algo también muy bello son algunas de las costumbres africanas como “la acogida”,  algo que como en otras culturas orientales tiene mucha importancia en este continente, y en la cual la gente de este país lo da todo para que te sientas realmente como en casa, y a fe que lo consiguen. Podíamos hablar de la celebración de las bodas que en esta cultura son realmente una fiesta y un espectáculo, o de la muerte que es otro rito espectacular y que puede durar más de una semana. Pero algo realmente increíble son las escenas cotidianas que puedes observar en cualquier lugar; varios niños pequeños semidesnudos persiguiendo, como en el mejor juego, a una famélica gallina, que esquiva como puede las piedras y palos que portan los muchachos, disfrutando como en el mejor parque infantil de cualquier ciudad europea; la charla animada de los comensales de un improvisado restaurante urbano junto a un puesto donde se cocina pollo, pescado, patatas o banana frita, en cualquier lugar que de la sombra y puedan coger dos mesas con cuatro sillas; los regateos , siempre a gritos pero sin perder la sonrisa, en cualquier mercado , donde una tabla y un par de maderas hacen de inseguro mostrador para el género; los jóvenes jugando futbol en la playa, como si de Rio de Janeiro se tratara, derrochando fuerza y velocidad como si fuera posible alcanzar el sueño de triunfar en un importante equipo de la liga inglesa o española; la reunión familiar entorno a quien sabe que fiesta, donde todos se reúnen y todos saben cuál es su lugar: los ancianos muy respetados y siempre sentados en los lugares principales, las madres pendientes de que a nadie le falte de nada y ocupadas de servir a todo el mundo, los hombres de la familia encargados de las bendiciones y discursos, y como no, los niños, la alegría de la fiesta y que incómodos con los trajes para el evento, terminan corriendo y jugando, descalzos y descamisados. Sería injusto si hablando de este tema dejara sin nombrar la belleza de una visita al convento de las clarisas, donde realizan todos sus trabajos, oraciones, cantos y danzas, con una exquisitez , gusto y devoción impecables, no para ser admiradas por un público más o menos agradecido, sino por el único al que buscan agradar; a Dios. En este lugar todo es armonía; el sitio, las personas, las creencias y los sentimientos. Porque es imposible pasar por este lugar llamado Esássa, sin sentir, descubrir, pensar o rezar algo, y donde parece que el Creador se detuvo un ratito a descansar cuando hizo el mundo.

Estos pequeños matices de la belleza africana, tan poco conocida para nosotros, pero real y presente en la vida cotidiana de esta bendita tierra, son unas pequeñas pinceladas que espero puedan ayudaros a completar esa idea de belleza que tenemos, tan influenciada por los arquetipos con que día a día nos inundan todos los medios de comunicación y que parecen la única escala por la que todos tenemos que medirnos.

África está viva, muy viva

28 Septiembre 2009 por B.J. Recio

Quiero comenzar este blog hablando de la primera impresión que uno siente cuando llega a este continente.  Lo primero que sientes cuando bajas del avión es que no estás viendo un documental de National Geografic, ni una película sobre safaris o golpes de estado, dictadores y tribus rebeldes, más o menos acertadas. Lo que estás viendo es la vida y ésta llevada al estremo. En este continente, todo es a lo grande: la pobreza y la riqueza, la muerte y la vida, la lluvia y la sequia, el amor y el odio, el calor, los mosquitos, la humedad; como digo, todo a lo grande. Te das cuenta de que estas personas no son actores y sienten y padecen por las mismas cosas que tú, a pesar de las difencias culturalesy raciales.

Existe una reacción curiosa. Lo que en un principio te produce rechazo, inseguridad e, incluso, miedo, se comvierte con el paso del tiempo en parte de tu vida y esos sentimientos empiezan a cambiar convirtiéndose en una atracción que, poco a poco, va a matizar todos tus valores. Comienzas a descubrir la belleza en cosas que, hasta ahora, no la tenían y ves cómo tu entorno empieza a cautivarte y empiezas a darte cuenta de que empiezas a soltar amarras de una vida anterior que, aunque lejana, no ha dejado de presentarte tus recuerdos día tras día.

Hablaremos más sobre la vida en este continente. Realmente África engancha.