Cosas curiosas

9 Febrero 2010 por B.J. Recio

Algo bastante curioso que sucede cuando llegas a esta tierra africana es que todo tu cuerpo empieza a sensibilizarse de una forma que no puedes controlar. Esa sensibilización provoca que comiencen a aflorar, en todos los que pasamos por aquí, una serie de cualidades, una creatividad, hasta ahora desconocidas, que sin darte cuenta empiezas a plasmar en todo tipo de obras. De pronto, sin hacer ningún cursillo ni dar clases de nada, te pones a escribir con fluidez, a pintar o dibujar con un arte que no sabes de donde viene o descubres una habilidad especial para tocar no se qué instrumento musical. Que ha pasado?. En esta tierra, como ya he comentado alguna vez, todo crece, se reproduce y fluye a una velocidad vertiginosa y con una intensidad fuera de lo normal, provocando en nuestro cuerpo y nuestra mente unos efectos totalmente desconocidos hasta que no llegas aquí. Es como si nuestro ser, después de mucho tiempo en pausa, se contagiara de esta forma de vivir,  queriendo sacar de ti todas esos dones y virtudes que tenias ocultos, no dudan en salir  al exterior con el fin de participar de esta fuerza vital. Junto a estas nuevas inquietudes, aparece dentro de ti unas  increíbles ganas  de hacer cosas, plasmando en obras de todo tipo esta creatividad interior, difícil de controlar.

Esta nueva vocación artística, que parece una curiosidad, puedes aplicarla a tantos sentimientos y valores, que han estado totalmente ocultos, pasando desapercibidos hasta que llegas a este continente y empiezas a convivir, reír y sufrir con sus gentes. Viendo su actitud ante la vida, tan intensa, tan distinta a la nuestra, se va a producir en nuestro ser una convulsión interior tan grande que expulsará al exterior sentimientos contrarios a nuestra forma de ser,  haciéndonos vivir sensaciones hasta ahora desconocidas, como si nuestro cuerpo fuera un volcán en erupción. De esa manera,  siendo cobardes puede aparecer en nosotros una valentía ante lo desconocido, siendo egoístas puede aparecer el amor a lo que es distinto de nosotros, la comprensión hacia los demás o el querer compartir bienes y vivencias con los que tienes al lado.

En fin, después de cualquier viaje todos nos llevamos los recuerdos del mismo, que con el paso del tiempo se van quedando en el fondo del cajón o en un álbum de fotos. Los que han pasado por África, conviviendo con estos hombres y mujeres, dejándose impregnar por esta tierra y sufriendo los efectos provocados por ella, cuando han vuelto a su país y por más tiempo que haya pasado, siempre tendrán esa marca, esa huella dejada en su persona. Porque los recuerdos de esta tierra salvaje y a la vez profunda, no se guardan en un cajón o en un álbum, los llevamos cada uno dentro de nosotros.

 

 

 

 

Deja tu comentario